Miércoles 16 Julio 2008

Si me pudiera despedir de ti, solo te diría tres palabras: gracias y te quiero.

Gracias por haber hecho de Abuela (si, con mayúsculas), por cuidarme cuando era pequeño y darme eso que solo los abuelos saben dar. Gracias por haberme querido y haberme contado y enseñado tantas cosas.

Éste es sin dudas el post más amargo que he escrito y a veces las palabras se quedan cortas para expresar emociones. Pero quiero que quede aquí escrito que te echaré de menos. Aunque te dijera que ya iría a tu casa a hacerte una visita y luego no fuera. Aunque a veces me enfadase por tener que llevarte o recogerte de tu casa. Aunque tuviera que escuchar una y otra y otra vez las mismas historias sobre cuando me distes los baños de eucaliptus. Aunque no pudiera despedirme y saber que te daba el último beso… Por suerte, tengo mis recuerdos para no olvidarte.

No se ya cuantas lágrimas he echado hoy. Y las que me quedan. Pero ninguna logrará expresar lo que siento y sentiré por tí.

A veces, las palabras no son suficientes.

Nota: los comentarios están cerrados. No quiero que esto se convierte en un velatorio.

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