La realidad de los reality show
El Viernes, aprovechando que estábamos en Madrid, nos fuimos a cenar a un show-restaurante. Dio la casualidad que coincidimos en la cena, mesa con mesa, con los 3 finalistas del nuevo reality de la sexta, El Aprendiz, que se estrenó ayer. Se los llevaron a cenar como premio por ser los 3 finalistas.

Compartimos la cena con los finalistas y con todo el equipo que llevaron: 2 cámaras, 2 técnicos de sonido y dos productores o realizadores. Y gracias a ello pude ver en mis carnes como funciona todo esto de los reality shows.
Cuando he visto algo del estilo por la tele, siempre he pensado que las acciones que realizan los concursantes son naturales, dado del carácter del programa. Lo que no sabía es que es totalmente lo contrario. En todo momento los concursantes recibían indicaciones de lo que tenían o no tenían que hacer. La productora/realizadora iba marcando las pautas de la cena en todo momento, encauzandola por donde le interesaba. Como ejemplo, el sitio donde cenamos era un restaurante espectáculo, donde habían juegos y cada mesa participaba. ¿Y quién iba a ganar, estando las cámaras del programa? Evidentemente, ellos. Les fueron dadas todas las pautas para resolver los juegos y así tener una buena escena de victoria ante las cámaras.
Cuando estas imágenes salgan por la tele, se montarán para que salgan como grandes mentes que ganaron al resto de comensales. Aunque realmente fuera la productora la que dijo en todo momento qué debían decir y hacer. Todo por la tele.
Fue bastante entretenido ver como funciona todo esto de los reportajes, reality y demás. Incluso es posible que en algún plano salgamos Isa y yo masticando filete.
Por cierto, si alguien tiene curiosidad en saber quiénes son los tres finalistas, puede verlo en esta foto. ¡Ojo, el que no quiera saberlo, que no pinche!
