La política apesta. Los políticos apestan. Eso lo sabemos todos. Nos tratan como a la típica niña mona de discoteca, a la que le prometes copas, un paseo en tu descapotable, flores, muchos besos y amor, y todo ello para poder tirártela. Cuando lo logras, te olvidas de ella. Pues algo así es mi visión de la política. (Rectifico, todos los políticos apestan, menos los que son de la familia. Esos son de confianza.)
La mayoría promete mucho y bonito, solo para ser elegido. En campaña, todo es de rosa, todo son promesas y arreglos. Pero cuando acaba, si te he visto no me acuerdo. Por eso no me gusta votar. Nadie se merece mi voto. Pero votar en blanco, hasta que no sea una alternativa (recuento de votos en blanco y distribución de escaños vacíos acorde a los votos en blanco), no sirve de nada.
Por ello, y por primera vez en mi vida, voy a votar de forma consecuente. Partiendo de la base de que todos mienten, que más o menos prometen lo mismo (trabajo, salarios, vivienda, etc) y que no harán realidad ni el 10% de lo que salga en sus programas electorales, votaré al que mejor programa tecnológico tenga.
Es decir, aquel partido que promueva mejor el uso de las nuevas tecnologías se llevará mi insignificante voto.
Para ello tendré que leerme todos los programas electorales de los partidos. Va a ser una tarea dura, pero alguien tiene que hacerla. (Bueno, quien dice leer, dice buscar términos como internet, tecnologías, wifi y similares…)
De momento me he leído dos programas. Uno de un partido grande y otro de uno pequeño. El pequeño no hace mención a las tecnologías, y el grande, si que lo hace, si bien no promete mucho que sea realmente importante.
Os seguiré informando…