Seré vago. Muy vago. Me cuesta mucho hacer las cosa que no me interesan. Pero las que me interesan… Me falta tiempo. Pues eso es lo que me pasó cuando recibí el iPod. Lo primero que hice fue instalarle el iPodLinux. Vamos, una versión Linux para los iPods.
La instalación es sumamente sencilla. Te bajas un archivo, lo instalas, te hace un backup y te instala el iPodLinux. Ya está. Con el iPodLinux viene el Podzillia, el navegador de archivos, por decirlo de alguna manera. La verdad esque es una opción muy interesante ya que le da un toque totalmente nuevo por dentro al iPod. Tienes la opción de cambiar la fuente de los textos entre una treintena de fuentes, ajustar la sensibilidad de la rueda , repoducir video (esto último lo logré con un trozo pequeñito de video .avi sin comprimir, lo cual no es práctico ya que se come casi todo el iPod Nano), posibilidad de cambiar el theme, añadirle addons para tener más funciones, y asi un largo etcétera. Y todo esto en poco más de 80 megas.
En general el Podzillia tiene todas las opciones del navegador por defecto de Apple, pero con muchas más funcionalidades, aunque todo ello en inglis pitinglish, esa es la única pega. Aun así, te mantiene el sistema original de Apple, pudiento elegir entre uno u otro al reiniciar el iPod.
Resumiendo, un sistema operativo realmente atractivo para el iPod, aunque a lo mejor es mucho para algo tan sencillo como un iPod. Por eso lo instalé, lo trasteé y lo borré. ¿Para que complicarse cuando lo que quieres es escuchar música?
Como nota graciosa, cuando quise quitarlo me acojoné un huevo ya que el ordenador no me reconocía el iPod y no podía restaurarlo. Hice de todo. Me entraron los sudores frios. Imáginate, “tengo el iPod 4 horas y ya me lo he cargado”, pensé. Pero como siempre, los problemas tienen una solución absurda. Reinicié el Windows y listo. Pero eso no me amilanará en mi afán de conocimiento!! Mi curiosidad es mi mayor amiga en internet.