Llevamos ya 5 clases de equitación y casi nos podemos considerar jinetes. Ya dominamos al caballo - dentro de unos límites - y empezamos a disfrutar del animal, sin preocuparnos de si llevamos bien las manos, si los talones están atrás o de si llevamos los hombros bien. Poco a poco nos metemos en la piel del jinete y disfrutamos más.
Sin lugar a dudas es el deporte más bonito y reconfortante de todos los deportes que he practicado, que no han sido pocos. Cuando consigues hacerte con el caballo y sientes que te responde y te acompaña en tus movimientos es algo sensacional. Pero claro, queda mucho que aprender.
Si algún día tenéis oportunidad de aprender a montar a caballo, no lo dudéis. Es difícil, pero no hay deporte más reconfortante que la equitación.
Y por si fuera poco, al llevar todos los Domingos la cámara de fotos, me he convertido en el fotógrafo oficial del Club y ya “me han contratado” para una fiesta de disfraces para niños que harán el Domingo por la mañana. Sin lugar a dudas, una de las mejores decisiones que hemos tomado en mucho tiempo ha sido hacernos socios de dicho club.