Sábado 17 Mayo 2008

Antes de que salten las alarmas, no pretendo meter mierda con este post. Solamente quiero comentar una situación que posiblemente pase desapercibida para muchos, pero que es la mar de curiosa.

Ayer por la noche llegué a través de Obviedades al blog en el que Arturo Paniagua escribe para la Sexta. Se llama Licencia para navegar y dejó una entrada titulada A esos bloggers llorones en el cual dice, entre otras cosas, esto que os pongo (las negritas son mías):

Miren, está bien eso de ser influyente y que las agencias de comunicación se pongan en contacto contigo para ofrecerte información y aparatejos que probar. Es una posición privilegiada, aunque cierto, esas agencias muchas veces pecan de inexpertas a la hora de tratar con esa especie que se cree sagrada llamada blogger.

Algunos bloggers se creen estrellas del rock, parece que las agencias de comunicación y los encargados de relaciones públican deben arrullarlos para ofrecerles algo. ¿Qué se han creído ustedes? Cierto, es un atrevimiento que alguien te escriba sobre lavadoras si escribes en un blog de gadgets, pero no entiendo la queja y que salten las estrellitas a llorar y a clamar “spam” si es Nokia quien envía una nota de prensa.

Les pongo en contexto. Esta mañana la agencia de comunicación de Nokia envió un mail a varios bloggers para anunciar un nuevo servicio de almacenamiento de contenidos que pueden subirse directamente desde el teléfono móvil. Lamentablemente, el mail llegó replicado tres veces y los niños delicados empezaron a quejarse.

Se supone que es algo que debería interesarles, aunque claro, para algunos esto va en base a su conveniencia. Me juego el cuello a que si aquel simple mail que algunos catalogaron esta mañana de spam hubiese incluído alguna invitación a un evento o la oferta de algún teléfono para probar, más de uno habría perdido el culo, no ya en dar lecciones sobre cómo se debe tratar con los bloggers, sino para apuntarse al sarao.

Digo y menciono ésto a raiz de un twitt que hizo Eduardo Arcos, su jefe, que decía lo siguiente:

Nokia nos spammea con 3 comunicados de prensa idénticos. Usan “el día de internet” como excusa para “vendernos” Share on Ovi a los bloggers.

O este otro:

Andrea Rojas de la agencia LF Channel me manda el mismo press release tres veces. El jueves le escribí y no me respondió. Es una spammer

Ahí mi duda. Dadas las coincidencias, se podría decir que Arturo llama “blogger llorón“, “niño delicado” o “estrellita llorona” al que es su jefe. ¿Está Arturo criticando a su jefe sin darse cuenta? Cierto es que algunos bloggers se quejaron del continuo SPAM de las agencias de prensa. Por ejemplo, Raul Hernández, pero también es cierto que ninguno, o casi ninguno menciona lo de los 3 mails, a excepción de su jefe, Eduardo Arcos (y si me equivoco, ruego que me corrijan). Y tal y como relata Arturo en su post, estupefacto me hallo ya que la redacción que hace cuadra perfectamente con el twitt de su jefe.

Y que conste que con este post no quiero hacer polémica ni nada por el estilo. Solo quería comentar una situación bastante curiosa que se ha producido con este cruce de twitts y posts. Si los implicados hubieran sido Javier Penalva y Julio Alonso, por poner ejemplos, lo hubiera comentado de igual manera.

PD: yo mismo me he quejado siempre de las agencias de prensa que nos envían notas sin permiso a NPC. Pero es que lo que nos envían no tiene nada que ver con la temática del blog y al final, terminan cansando.

PD2: con este post me siento totalmente “tomatero”. Solo me falta decir eso de ay ay ay con voz lásciva.

Jueves 31 Enero 2008

isaHasta las narices hablando bien claro. Veréis, os pongo en situación.

Anoche me dieron unas gafas graduadas nuevas que me compre en una óptica. Estas gafas no estaban adaptadas a mi cara así que fui a una óptica para que me las adapten, hasta aquí todo normal.

El caso es que me he decidido por una óptica nueva que han puesto detrás de mi casa y que además me pillaba de paso y que por supuesto, ahora no recomiendo a nadie y a la cual no pienso volver.

Llego con mis gafas y me las adaptan bien. Para quien no lo sepa, la adaptación de las patillas de hace con calor para que al pasta sea mas moldeable. Me las pruebo y veo que estaban bien. El caso es que salgo a la calle y veo que los lados de los cristales están como sucios, los limpio pero no sirve para nada, hay como rayitas en los dos cristales, cosa que antes de entrar no tenían.

Con todo esto vuelvo a entrar en la óptica y les cuento lo que pasa y el óptico lo primero que me dice es: “esto ya me había parecido a mi verlo cuando me las has dado, ¿las has comprado aquí?”, en cuanto me ha dicho eso ya he sabido que el las había estropeado él con el calor. Se lo comento y me dice que de eso nada, que del calor no es, que estaban así.

Así que hablo con una amiga que es óptica y me cuenta que se la han cargado, ya que han puesto el calor directamente sobre los cristales orgánicos y los han cuarteado, cosa que todos los ópticos saben que pasa, aunque éste parece que eso no lo estudió en la carrera.

Con todo esto yo he vuelto y le he dicho que sabía perfectamente que el se los ha cargado y que a mi me mintiese ni me contase milongas. Al final me va a pedir, como debe de ser, unos cristales nuevos, pero a mi el sofoco no me lo quita nadie.

Últimamente ya he tenido dos problemas en comercios, uno con una lámpara y ahora con las gafas que además ellos han estropeado. En los dos casos me he encontrado impotente ya que lo único que podía hacer es pedir la hoja de reclamaciones y discutir con gente que además saca todas sus armas para no darte la razón aun sabiendo que no la llevan, y ahora me pregunto yo ¿dónde ha quedado eso de que el cliente siempre lleva la razón? Yo sé que esto no siempre es así, pero en el caso de serlo, ¿tanto cuesta reconocerlo? Si además ellos no se van a arruinar por unos cristales ni por una lámpara pero en cambio si pierden un cliente y se llevan la mala fama, ¿de verdad les compensa?

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