Mi primera popular de 10kms

Domingo. Suena el despertador a las 7:30 de la mañana, aunque llevas despierto desde bastante antes. Los nervios no te han dejado dormir tan plácidamente como hubieras querido, pero da igual. Estás nervioso y eufórico a la vez. Vas a correr tu primera carrera popular de 10 kilómetros. Parece una tontería pero es una pequeña meta que te pusiste hace no mucho para ver si eras capaz.

Te vistes y te vas a la calle. Por el camino vas encontrándote con otros azulones que seguro que notan en tu cara que eres un novato. Y es que cuando llegas al lugar de inicio y ves que hay miles de personas, los nervios aumentan. Poco a poco más y más gente se sitúa en el punto de partida. Y entonces oyes que empieza la carrera. 2 minutos después, arrancas tú y entonces te liberas. Empiezas a correr como si no hubiera mañana, sin controlar tu ritmo, tus pulsaciones o tus piernas. Sólo corres.

Varios kilómetros más allá te das cuenta de que has empezado muy fuerte y lo acusas cuando te encuentras la primera calle con pendiente. Pero aun así, vas a un buen ritmo. Conseguirás el tiempo que te has marcado con total seguridad, pero no aflojas. Las liebres te mantienen en el ritmo deseado, aunque tu ya no puedes mucho más. Piensas en lo que te queda, en lo que has hecho y en la gente que te adelanta. “Si ellos pueden, yo puedo” piensas. Y sigues.

Y entonces, cuando llevas 7,5 kilómetros en las piernas, llegan los peores 800 metros de tu vida. Una cuesta infernal que te destroza las piernas, que te hace pensar en la necesidad de estar sufriendo de aquella manera, que te pone las pulsaciones por encima de 190 ppm. Piensas en pararte, en descansar o incluso mandar ese sufrimiento a la mierda. Pero tu orgullo puede más que eso y sigues a un ritmo lento, pero sin pararte.

La cuesta acaba y aún te quedan casi dos kilómetros, que se te hacen eternos. Largos. Interminables. Pero ves la meta a lo lejos y aprietas los dientes. Sacas el último aliento que te queda dentro y pisas la meta. Ni te das cuenta del tiempo que has hecho. No te importa, ya que has logrado terminar ese infierno. Y te sientes tremendamente bien.

Ya más tranquilamente, miras el tiempo realizado y te das cuenta que, en tu primera carrera, has logrado un buen tiempo. 50min34seg que te colocan en la posición 2162 de 10.000 participantes. Sufrir has sufrido mucho, pero el sentimiento positivo que te queda es tan duradero como las agujetas obtenidas.

Y entonces te pones a mirar cuando es la siguiente carrera, para ver si puedes ser un poquito mejor. Y sueñas con correr algún día la marathon de NY, esa en la que puedes estar corriendo durante 5 horas consecutivas.

Algún día, quizás.