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El círculo se cierra por fín

Me compré mi macbook hace dos años y un mes y desde entonces, informáticamente hablando, soy un hombre feliz. Y he intentado transmitírselo a Isa. “El día que te compres un ordenador, intentaré que sea un mac, que ya verás que bien funciona”, le decía, pero nunca llegaba el día. Hasta hoy.

Foto de Enero de 2007, en uno de esos momentos en los que me usurpaba mi macbook

Hoy Isa ha comprado a través de la Apple Store un Macbook de los blancos y con ello podemos decir que el círculo, finalmente, se ha cerrado. Ahora solo falta esperar a que procesen el pago, preparen el envío y lo reciba en casa. Entonces, ya podremos decir oficialmete que Isa es maquera.

Fiesta de disfraces del Club Hípico

fiesta

Hoy hemos tenido una fiesta de disfraces para los niños del Club Hípico y muchas fotos han sido tiradas, pero la mayoría de ellas tirarían mi reputación por los suelos. Y eso que tras mostrar las fotos de jinete, las de las frikisetas y alguna que otra más, ha quedado bastante baja.

Por eso os tendréis que conformar con Batwoman y su sonrisa. Las demás me las guardo para enseñárselas a mis nietos.

Foto | Flickr

¡Hasta las narices estoy!

isaHasta las narices hablando bien claro. Veréis, os pongo en situación.

Anoche me dieron unas gafas graduadas nuevas que me compre en una óptica. Estas gafas no estaban adaptadas a mi cara así que fui a una óptica para que me las adapten, hasta aquí todo normal.

El caso es que me he decidido por una óptica nueva que han puesto detrás de mi casa y que además me pillaba de paso y que por supuesto, ahora no recomiendo a nadie y a la cual no pienso volver.

Llego con mis gafas y me las adaptan bien. Para quien no lo sepa, la adaptación de las patillas de hace con calor para que al pasta sea mas moldeable. Me las pruebo y veo que estaban bien. El caso es que salgo a la calle y veo que los lados de los cristales están como sucios, los limpio pero no sirve para nada, hay como rayitas en los dos cristales, cosa que antes de entrar no tenían.

Con todo esto vuelvo a entrar en la óptica y les cuento lo que pasa y el óptico lo primero que me dice es: “esto ya me había parecido a mi verlo cuando me las has dado, ¿las has comprado aquí?”, en cuanto me ha dicho eso ya he sabido que el las había estropeado él con el calor. Se lo comento y me dice que de eso nada, que del calor no es, que estaban así.

Así que hablo con una amiga que es óptica y me cuenta que se la han cargado, ya que han puesto el calor directamente sobre los cristales orgánicos y los han cuarteado, cosa que todos los ópticos saben que pasa, aunque éste parece que eso no lo estudió en la carrera.

Con todo esto yo he vuelto y le he dicho que sabía perfectamente que el se los ha cargado y que a mi me mintiese ni me contase milongas. Al final me va a pedir, como debe de ser, unos cristales nuevos, pero a mi el sofoco no me lo quita nadie.

Últimamente ya he tenido dos problemas en comercios, uno con una lámpara y ahora con las gafas que además ellos han estropeado. En los dos casos me he encontrado impotente ya que lo único que podía hacer es pedir la hoja de reclamaciones y discutir con gente que además saca todas sus armas para no darte la razón aun sabiendo que no la llevan, y ahora me pregunto yo ¿dónde ha quedado eso de que el cliente siempre lleva la razón? Yo sé que esto no siempre es así, pero en el caso de serlo, ¿tanto cuesta reconocerlo? Si además ellos no se van a arruinar por unos cristales ni por una lámpara pero en cambio si pierden un cliente y se llevan la mala fama, ¿de verdad les compensa?