Categoría : Caballos

Galopando


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Galopar, visto desde fuera parece súmamente fácil. Cuando ves a alguien que sabe galopar, te da la sensación de que casi no hay que hacer nada. Solo sentarse y dejarse llevar. Y en cierto modo, es así. Pero el proceso hasta llegar a ese punto de sentarte y dejarte llevar, es lo complicado. No en vano, yo me he caído ya 2 veces del caballo.

Pero en cuanto coges asiento y te liberas del miedo, galopar es una gozada. Cuando estás arriba, solo piensas en el caballo, y te abstraes de cualquier otra pensamiento. Y entonces es cuando solo haces una cosa. Disfrutar.

El concepto que tiene la gente de montar a caballo

Monto a caballo desde Enero de este año y no me da vergüenza decirlo. Es más, estoy tremendamente orgulloso de poder hacerlo, ya que he descubierto un mundo apasionante. Pero no todo es de color rosa. Hoy día, montar a caballo está tachado de afición para pijos snobs con mucha pasta.

En Murcia los caballos brillan por su ausencia. Pocos clubs hípicos hay y los que están, están monopolizados (en su mayoría) por ese tipo de gente que cree que montar a caballo es algo de lo más cool. Así que, cuando estás hablando con cualquier persona, sale el tema y dices que montas a caballo, te miran como diciendo: “otro niño de papá que monta a caballo para ir fardando.”

En Murcia hay mucha tontería relacionada con el caballo, en parte, por toda esta gente que hace del caballo un mundo elitista y de alto standing, cuando es todo lo contrario. El mundo del caballo ha sido siempre del campo y, aunque lo quieran refinar, será siempre de campo. Cuando vas a montar a caballo, vas a ensuciarte, a llenarte de barro, a tratar con animales y eso no se que tiene de pijo o de elitista.

Por el tema del dinero, no se que pagará la gente por montar a caballo en otras partes, pero Isa y yo hemos tenido la suerte de encontrar un lugar donde pagamos mucho menos de lo que se puede gastar cualquier persona al mes en ropa, música, complementos, un gimnasio o cualquier otro capricho. Por no decir que, gracias a la política de admisión del club hípico1, el ambiente que hay es inmejorable.

Por eso es difícil decir que montas a caballo sin que te miren mal o raro. Eso si, decir que te gastas 300 euros al mes en ropa o que te has comprado un coche de tropocientos mil euros, es de lo más normal y además te alaban por ello. Pero bueno, yo sigo diciendo muy orgulloso que monto a caballo y no por ello soy ni más ni menos. Simplemente es una afición más.

Nota 1: de nada sirve ir al club hípico con millones de euros en la cuenta si nadie del club te conoce o te recomienda. Están haciendo un ambiente muy familiar y eso se nota en las buenas relaciones que existen.

Yo, el jinete

Lo que tiene “ser fotógrafo”, es que casi nunca salgo en fotos, pero hoy me han “robado la cámara” y me han sacado esta bonita foto.

Luego, he podido probar un nuevo caballo que han traído al club (el que enseñaba los dientes), un pura raza portugués que tienen pensado usar para clases, pero que aun no está del todo domado. Y con la inestimable ayuda de Isa, hemos sacado un pequeño vídeo.


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Siento que en las fotos no salga la fusta más coqueta del planeta, pero es que ahora tengo que usar una fusta de doma clásica. Eso si, Isa le está dando un uso muy digno, como se merece tan magno regalo.